Bastarda y Juan Pablo Fajardo
Juan Pablo Fajardo
En 1973 Antonio Grass participó en la segunda Bienal Americana de Artes Gráficas de Cali con uno de los primeros alfabetos experimentales diseñados en el país. Las letras propuestas por Grass se exhibieron de dos maneras: como dibujos en tinta, participando en la exposición de la Bienal en el Museo la Tertulia, y como esculturas de madera en la Cámara de Comercio de Cali. Estos dibujos hechos a partir de una geometría sencilla sorprenden a primera vista, al compararse con los estudios de Antonio por los que ha sido más reconocido,: la representación gráfica de piezas precolombinas.
En 1973 Antonio Grass participó en la segunda Bienal Americana de Artes Gráficas de Cali con uno de los primeros alfabetos experimentales diseñados en el país. Las letras propuestas por Grass se exhibieron de dos maneras: como dibujos en tinta, participando en la exposición de la Bienal en el Museo la Tertulia, y como esculturas de madera en la Cámara de Comercio de Cali. Estos dibujos hechos a partir de una geometría sencilla sorprenden a primera vista, al compararse con los estudios de Antonio por los que ha sido más reconocido,: la representación gráfica de piezas precolombinas.
Para este proyecto colaborativo entre el estudio Bastarda y Juan Pablo Fajardo, hemos venido re elaborando los dibujos de Antonio para desarrollar una tipografía variable (variable font). Esto es una fuente digital que se desenvuelve en el formato más experimental posible, desafiando la definición misma de un alfabeto, al replantear el espacio de la legibilidad, paseándose por la posibilidad de las formas puras. Con la invitación de NC diseño para realizar una muestra sobre el proyecto tipográfico, pensamos en la posibilidad de un desdoblamiento funcional, nos hemos hecho la pregunta y planteado el ejercicio de desarrollar un proyecto expositivo en el marco de un espacio de diseño. ¿Para qué otras cosas sirve una tipografía? Algunas de las respuestas merodean entre el desarrollo de piezas gráficas, una tipografía digital para uso libre (acompañada de su espécimen), enlozados y mobiliario, además de una programación robusta que se pregunta por cómo suena el maíz y a qué otras cosas sabe.
Una carta a Grass, Antonio:
Las cosas que usted me señaló durante nuestras entrevistas nos han permitido explorar rutas de diseño para la creación de una tipografía digital, en la que se incorporaron todos los elementos para convertirla en un alfabeto funcional (caracteres numéricos, acentos, signos de puntuación, nuevos diseños para el formato variable, etc.) de manera que se pueda distribuir y así sumarse a la cultura gráfica del país. Como mencionamos en la última reunión que tuvimos, la idea es que la tipografía, la cual involucra un proceso de co creación, sea de descarga y distribución gratuita para que pueda ser usada sin restricción por estudiantes, profesionales o personas inquietas sobre el mundo del diseño.
Durante nuestra conversación me describió como, aparte de los dibujos del alfabeto, la Bienal presentó paralelamente un conjunto de las letras en tres dimensiones. A partir de allí pensamos en dar un giro, en el que las letras se podrían tallar y fue así como invitamos al artista Jean Bernier, para que hiciera visible la “variabilidad de la fuente”. Como parte del ejercicio de documentación histórica logramos ubicar una reseña de prensa en la que se describen sus letras tridimensionales como “letras montadas sobre cubos con intención pedagógica” (“La plástica rinde homenaje al teatro”. El Tiempo, 4 de noviembre de 1973). Infortunadamente no encontramos ningún registro visual de la obra, solo la descripción que usted me hizo y la corta reseña. Así fue como imaginamos una re invención, esta vez, talladas sobre bloque, útiles como unos bancos de pensamiento. Letras para pensar, las cuales en cada una de sus cuatro caras exhiben formas cambiantes. Estos bloques de madera son a su vez una reminiscencia de los tipos tallados en madera que sirvieron durante siglos para producir los impresos. Los “tipos de madera” eran más baratos que las letras de metal, especialmente para la elaboración de titulares en carteles e impresos de gran formato. Fue así como resultamos haciendo unos bloques que además de servir para sentarse, podrían usarse para imprimir.
–Texto Curatorial por Juan Pablo Fajardo.
