Lucía Echavarría
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Hay materiales que hablan. A veces en susurros, otras con la contundencia del tiempo. En la imaginación de Lucía Echavarría, esos materiales encuentran nuevos acentos, nuevas formas de decir, sin dejar de ser lo que son.
Hay materiales que hablan. A veces en susurros, otras con la contundencia del tiempo. En la imaginación de Lucía Echavarría, esos materiales encuentran nuevos acentos, nuevas formas de decir, sin dejar de ser lo que son.
A través de su proyecto y su marca Magnetic Midnight Maison, Lucía ha construido una práctica que se mueve entre el diseño, el arte decorativo y la investigación cultural. Su trabajo realza los procesos de fabricación, reinventa los usos de los materiales y abre caminos de expresión que celebran la riqueza material y simbólica del país.
La exposición Artesanía y alquimia que alberga NC diseño, reúne más de una década de ejercicio y colaboración con comunidades artesanas de distintas regiones de Colombia. Las piezas que se presentan son fruto de un diálogo continuo y cercano con artesanas y artesanos, donde la excelencia técnica se une a una visión estética vibrante. La diseñadora se adentra en los oficios manuales con una mezcla de intuición, rigor y curiosidad retadora. Su búsqueda no se limita a conservar lo tradicional: propone una lectura expandida de la artesanía como archivo latente, lenguaje en evolución y materia abierta a la transformación.
Dividida en dos cuerpos —Mimetismos y Recreo—, la muestra traza un recorrido desde los saberes ancestrales hacia el mundo contemporáneo, donde las técnicas tradicionales se reinterpretan y se proyectan hacia lo inesperado. Lo que vincula ambos capítulos es una mirada que entiende la artesanía como una práctica viva. Lucía Echavarría no se aferra al pasado, sino que lo convierte en punto de partida para imaginar formas inéditas de hacer y de habitar los objetos.
Artesanía y alquimia despliega un legado y lo expone a la transformación, confiando en su fuerza y en su capacidad de renovarse. Y es en este encuentro —entre técnica, intuición y mirada contemporánea— donde lo hecho a mano vuelve a ocupar un lugar central: como gesto, como forma de pensamiento y como posibilidad.
Mimetismos
Mimetismos es una exploración de la materia y sus apariencias, que abre algunos interrogantes: ¿cómo puede un material transformarse para parecer otro?, ¿qué revela esa ilusión sobre la técnica y el oficio que la hacen posible?
Inspirada en la tradición europea de los faux finishings —acabados decorativos, que desde la pintura o la ebanistería buscaban replicar mármol, piedra o madera—, esta serie de piezas, distribuidas en tres salas contiguas, establece un diálogo entre esos lenguajes históricos y ocho técnicas artesanales colombianas. Aquí, lo vernáculo y lo decorativo se cruzan sin jerarquías.
La caña flecha se convierte en marquetería; el tejido de werregue evoca la nobleza de la piedra; el tamo se transforma en un sutil juego óptico que recuerda el papel marmoleado; el tejido de chaquira y de hamaca alude al brillo de la cerámica o a la estructura del mosaico. Otros materiales —como el peyón, la palma estera de Chimichagua, las coronas de Sibundoy o los tejidos asonuushi— se reconfiguran como superficies que engañan la vista y despiertan el tacto.
Esta sección se convierte en un ejercicio de observación atenta para el espectador. Lo que parece familiar se vuelve extraño; lo que se reconoce de inmediato invita a una contemplación más lenta. El ojo se pone a prueba, y la mano —real o imaginaria— busca comprobar lo que ve. La percepción se convierte en parte activa de la experiencia.
En cada objeto hay un gesto de precisión y asombro. La técnica artesanal, con su rigor y sutileza, se despliega como un lenguaje capaz de provocar ilusión, despertar curiosidad y transformar materiales cotidianos en superficies que interrogan la realidad.
Recreo
Recreo es una invitación a divertirse, pero también al gesto de volver a crear. Inspirado en la energía vibrante y colorida del Caribe colombiano, este espacio reúne técnicas artesanales que se transforman en objetos pensados para habitar la imaginación y despertar los sentidos.
Como un cuarto lúdico, construido con memoria y oficio, este territorio propone una artesanía que se reinventa sin solemnidad. Aquí, el tiempo dedicado al juego se convierte en un espacio para re-crear: explorar, imaginar y soñar.
Este capítulo se inspira en la riqueza cultural de la costa colombiana y regiones como Galapa, San Jacinto y La Guajira, donde el color, la alegría y la tradición folclórica se expresan en tejidos, cestería, pintura y tallas que dialogan entre sí.
Las hamacas de San Jacinto se convierten en toldos circenses que también cubren sillas; las máscaras talladas de Galapa, propias del Carnaval, reaparecen como espejos y balancines multicolores; el tejido Wayuu se transforma en cojines para banquitos; la cestería de Boyacá, junto con los tapetes de peyón y palma estera de Chimichagua, completan un paisaje festivo y plural.
En este pequeño universo, la artesanía se despliega en color y forma, proponiendo un encuentro fresco y vibrante con el arte hecho a mano.
